EL ROL DEL DOCENTE EN LA EDUCACIÓN




En nuestro país, por lo menos a nivel declarativo, hay interés por “transformar” la educación, con énfasis en la mejora de los aprendizajes de los estudiantes y en el desempeño docente. Supongo que estos aspectos a transformar no son un fin en sí mismos, sino que responden a las grandes transformaciones que suceden en el mundo y que devienen en demandas a la educación del Perú. En consecuencia, la escuela debe desarrollar las competencias básicas que permitan a los estudiantes insertarse exitosamente en procesos de educación superior y desde ésta formar el capital humano capaz de dinamizar los aspectos sociales, económicos, tecnológicos, culturales, pero sobre todo el desarrollo personal que incidirá en los anteriores.

¿Cuál es el rol que debe asumir el docente en este contexto educativo? Primero y esencialmente, debe ser consciente de su ubicación como elemento fundamental en esta “transformación” de la educación, de la reflexión de su práctica pedagógica y evaluarse si está preparado para insertarse en dicha transformación. Si esto no sucede, los otros aspectos que se expresa a nivel declarativo, ciertamente necesarios, como ser mediador, guía, facilitador, investigador, evaluador de su propia práctica, entre otros; no impactarán significativamente en el logro de los aprendizajes fundamentales de los estudiantes.

Uno de los aspectos clave de esta “transformación” de la educación, dado el agotamiento del modelo tradicional, es la generación de nuevos e innovadores ambientes de aprendizaje que trasciendan la noción de espacio físico y abrirse a una perspectiva desde la cual se trata de un espacio de construcción significativa entre diferentes miembros que desean aprender porque se sienten animados, utilizando diversas estrategias para lograr el aprendizaje autónomo y colaborativo tendientes a la resolución de problemas, donde el docente es un activo participante de una comunidad de aprendizaje, un problematizado que provee retroalimentación y orientación permanente. Si a este tipo de ambiente de aprendizaje le integramos las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) lo “transformamos” en los llamados “entornos virtuales de aprendizaje (EVA) con lo que se rompen los muros del aula y se ingresa a una educación interactiva, autónoma, colaborativa, donde el uso de la tecnología (computadoras, redes de computación, internet, redes de telecomunicación, etc.) ofrece nuevas posibilidades de aprendizaje y de gestión docente.

Sin embargo, es evidente que no todos los docentes desean utilizar las TIC y llevarlas a entornos virtuales de aprendizaje. Las razones que se esgrimen son diversas pero la mayoría sino todas, no convencen a ellos mismos porque lo que subyace a aquellas posturas es básicamente la distancia que toman con dichos recursos tecnológicos al no “conectarse” fácilmente con ellos porque no se “acomodan” a su estructura mental y operacional. Entonces, pueden reconocerle beneficios, pero aparecen en primer lugar los peligros como el descontrol de su uso, por ejemplo, del internet, que pueden exponer a los estudiantes a peligros que dañen su integridad física y emocional. Lo concreto es que, las TIC, como lo expresa Castells (2001), favorecen las relaciones sociales, las nuevas formas de comunicación, al aprendizaje cooperativo y el desarrollo de nuevas habilidades. Pero, también, se dan riesgos por el uso inadecuado de ellas. Para terminar, se puede afirmar que, en una sociedad basada en el flujo constante de información, el uso generalizado de las TIC en todas las actividades humanas, especialmente en educación, ésta cambiará si lo hace el profesorado. Solo así se responderá efectivamente a las demandas de formar de ciudadanos y ciudadanas con nuevas competencias personales, sociales y profesionales, donde el docente, consciente de su rol central y dinamizador, ya no pretenderá sólo enseñar sino mediar, facilitar, ayudar a que los estudiantes aprendan a aprender aprovechando las herramientas que proveen las TIC, mediante actividades críticas y aplicativas.

EL ROL DEL MAESTRO EN EL CONTEXTO EDUCATIVO


Abordar el rol del maestro en la escuela de hoy es de una complejidad mayor y por este motivo habría que abordarlo desde el paradigma de la complejidad, para no caer en el simplismo de un análisis reduccionista. Llama la atención el hecho de que cada vez que se plantean temáticas sobre “resistencia del profesorado”, se asuma con bastante frecuencia, un implícito muy optimista que la gran mayoría del profesorado se mueve en posturas reivindicativas de izquierda o ideologías sociales de avanzada. Como dice Jurjo Torres, subyace una visión de los profesores y profesoras que tratan de organizarse y actuar corporativamente para defender intereses que les afecta solo a ellos”. 

El cuerpo de docentes está integrado por mujeres y hombre con concepciones y modelos de sociedad diferentes y que son compartidos por muchas otras personas. Sin embargo, se dan una serie de particularidades en la profesión docente que hacen que resulte difícil prestar atención a las dimensiones políticas y éticas del trabajo en las aulas. La cultura del individualismo que rige en buena medida el comportamiento de profesoras y profesores, su obsesión por concepciones de la enseñanza y el aprendizaje contemplada sólo desde la psicología, la apuesta por una psicología centrada en la infancia, y creencia en que la práctica lo es todo son los centros de interés que definen, en gran medida el quehacer de un importante sector del profesorado en los últimos años.

En esta misma línea de la reflexión Soto, H. señala “no se puede dejar de destacar que el profesor ejerce un rol determinante en el proceso educativo y sus acciones son fundamentales cuando se apunta a mejorar la calidad de la educación”. Luego agrega, que no toda la responsabilidad es del profesor, pero es él quien lidera el cambio en el aula con sus alumnos. Algunas miradas que se han tenido del profesor en las distintas décadas del siglo pasado dan cuenta de: cualidades personales que influían en el logro de la enseñanza de los alumnos (carisma del profesor), como le llamara también Stenhouse (1982) “el aura del maestro”. 

Esto ha hecho que se establezcan correlaciones entre el nivel de logros del estudiante con las cualidades del profesor. Sin embrago, este rol del profesor está solamente circunscrito al ámbito de la enseñanza y descuida toda la dimensión del profesor como agente social. No obstante, esto, se evidencia una carencia de enfoque teórico que permita captar la complejidad de esta problemática. En el contexto nacional chileno, la reflexión sobre el rol del profesor ha tomado cada vez más importancia desde que se dio inicio a la reforma educacional. Sin embargo, los docentes sostienen que es una reforma sin participación directa de ellos, que jamás fueron consultados y que más se les ha obligado a aceptar lo que otros decidieron. La evaluación de desempeño docente contempla por otro lado un enfoque de competencias explicitado en el marco de la Buena Enseñanza.

BUSCAR Y PREPARAR MATERIALES PARA LOS ALUMNOS, APROVECHAR TODOS LOS LENGUAJES.



Elegir los materiales que se emplearán, el momento de hacerlo y la forma de utilización, cuidando de los aspectos organizativos de las clases (evitar un uso descontextualizado de los materiales didácticos). Estructurar los materiales de acuerdo con los conocimientos previos de los alumnos (si es necesario establecer niveles).
- Buscar y preparar recursos y materiales didácticos.
- Buscar recursos relacionados con la asignatura.
- Diseñar y preparar materiales didácticos (en soporte convencional o TIC) que faciliten las actividades de enseñanza/aprendizaje. La elaboración de materiales exige una preparación de las clases que redundará en eficacia.
- Considerar las aportaciones de los "más media" en la asignatura. De esta manera también se trabajará con los estudiantes el análisis crítico de los mensajes que transmiten estos medios (que además de proporcionar ocio y acercar la cultura, transmiten una información "filtrada" y pautas de conducta).
- Seleccionar los recursos más adecuados en cada momento (según objetivos y contenidos, alumnos, contexto. y las propias características del profesor.). Su eficacia didáctica dependerá del acierto de esta elección y de la manera en la que se prescriba su uso)
- Establecer un buen clima relacional, afectivo, que proporcione niveles elevados de confianza y seguridad: presentación inicial, aproximaciones personales.
-  Dosificar los contenidos y repetir la información cuando sea conveniente.
-  Presentar una perspectiva globalizadora e interdisciplinaria de los contenidos.
- Enseñarles a aprender de manera autónoma, y desarrollar estrategias de auto aprendizaje permanente.
- Fomentar la participación de los estudiantes. Los alumnos, en sus aprendizajes, son procesadores activos de la información, no son meros receptores pasivos.
- Promover la colaboración y el trabajo en grupo
- Orientar el desarrollo de las habilidades expresiva y comunicativas de los estudiantes